Bajo el "poder de fuego" de los fondos

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Bajo el "poder de fuego" de los fondos

Por Enrique Erize  | Para LA NACION

La presente semana evidenció el "poder de fuego" de los fondos de inversión en los mercados de materias primas agrícolas y el efecto que la toma de ganancias de estos actores puede generar en las cotizaciones de la Bolsa de Chicago.

Es razonable que luego de acumular diferencias muy positivas en su accionar especulativo sobrevenga la limpieza de posiciones. Pero atención, lo visto no representa una proporción significativa de las apuestas alcistas que se fueron activando en los últimos meses. Aún quedan posiciones compradas abiertas muy importantes y el riesgo de "daño" no ha desaparecido.

A favor juega la falta de alternativas, pues la decisión de liquidar soja o maíz en Chicago implica (para los fondos) la existencia de una alternativa de inversión más atractiva pero que también asegure una adecuada liquidez. En definitiva, estos actores reconocen que los fundamentos del mercado granario continúan siendo alcistas, por lo que a Chicago no le va a ser sencillo desandar el camino recorrido. Las reservas mundiales de maíz han caído a niveles nunca vistos y la recuperación productiva recién podría verificarse en una año calendario. No obstante ello, la retracción de la demanda, en el caso del forrajero, ya está en marcha.

La historia de la soja es exactamente la opuesta. Aún no hay señales evidentes de recortes en la demanda, pero la recuperación productiva podría darse en pocos meses a través de una gran producción sudamericana.

En semejante contexto, el productor argentino debiera ser muy cauteloso en sus decisiones comerciales. Cada producto tiene su propio escenario. En el caso del trigo, el riesgo de llegar a cosecha sin haber efectivizado coberturas es muy alto y, por lo tanto, poco aconsejable. En nuestra opinión, el saldo exportable final difícilmente supere los 4 millones de toneladas y la exportación ya tiene adquirido más del 80% de dicho volumen.

Así las cosas, el riesgo de encontrarse en cosecha con un mercado vacío de compradores con destino externo es muy alto. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el ritmo de compras de la industria molinera local habitualmente se ubica en torno de las 500.000 toneladas mensuales y que su capacidad económica y financiera se ha visto menguada por el "default" del gobierno con las compensaciones adeudadas.

La consigna debiera ser evitar la necesidad de vender en cosecha, para evitar el desbalance entre oferta y demanda que probablemente se verifique. Almacenar para vender hacia mediados de año podría ser una alternativa atractiva, toda vez que es muy probable que el desbalance entre oferta y demanda se invierta a medida que se avanza en el calendario. El riesgo, entonces, podría ser político, pues resulta difícil imaginar un mercado de precios desbordados en un año electoral.

Calma para el maíz

Los productores de maíz, por su parte, pueden mirar el escenario con mayor calma. Chicago va a defender, vía precios relativos respecto de la soja, la necesidad de que los farmers estadounidenses aseguren una cosecha 2013/2014 cercana a los 400 millones de toneladas. Desde noviembre a marzo, período en el cual se decide la asignación de superficies en los Estados Unidos, el maíz deberá posicionarse con ventaja respecto de la oleaginosa para que ello se verifique.

Sudamérica puede resolver el problema de la soja, pero no el del forrajero. En nuestra opinión, dicha circunstancia podría permitir que a las cotizaciones locales del maíz les cueste perforar el nivel de 200 dólares por tonelada. Con ROE Verdes para los 15 millones toneladas liberados y algo menos de 6 millones de toneladas ya compradas por la exportación, la plaza debiera permitir que el productor argentino defienda sus intereses mejor que en campañas anteriores. Seguramente habrá sustos en el trayecto, pero no visualizamos la necesidad de apurar coberturas por debajo de los 200 dólares.

En el caso de la soja, la historia es algo distinta. Si bien es cierto que las señales de retracción de la demanda internacional son -hasta el momento- muy tímidas, la posibilidad de una gran cosecha sudamericana es una amenaza bajista muy fuerte para los meses próximos inmediatos. En un año Niño, dicha circunstancia se presenta como muy probable. No obstante ello, es necesario monitorear las lluvias en el centro y en el norte de Brasil, que vienen siendo escasas en Mato Grosso, Goiás y en Bahía, región que representa algo más del 50% de la producción brasileña de soja. La consigna, en el caso de la oleaginosa, es instrumentar coberturas con flexibilidad. Ventas forward combinadas con compra de puts simples y el agregado de un futuro sintético (compra de puts y venta de calls) en el mercado local..